Tribus y urbes

Inicio » América » La continuación del mundo maya

La continuación del mundo maya

Con la proximidad del 21 de diciembre de 2012, los rumores sobre el supuesto fin del mundo pronosticado por los mayas aumentan, si bien científicos, antropólogos y arqueólogos especializados en la civilización maya han desmentido cualquier relación de esta cultura con las profecías catastóficas que pronostican un inminente final.

El testamento Maya, de Steve Alten, y 2012, de Roland Emmerich, son algunos de los libros -el primero se publicó en 1975- o películas que relatan cómo serán nuestros últimos días de existencia en la Tierra en base a una mala interpretación de una piedra de alto valor arqueológico cuyos primeros registros históricos datan de 1915. Según los arqueólogos y antropólogos locales, esta piedra, tallada sobre el año 669 d.C., relata las batallas de un gobernante local, llamado Bahlam Ajaw, y es conocida como el Monumento 6 de Tortuguero, perteneciente al yacimiento arqueológico de Macuspana, Tabasco (México); aunque destacan que la parte derecha está desaparecida, por lo que no pueden descifrar -o, mejor dicho, interpretar- la historia tallada al completo. Además, la última fecha que queda grabada -teniendo en cuenta la falta de este pedazo- corresponde al 23 de diciembre de 2012, un hecho a tener en cuenta, pues son dos días después del supuesto fin del mundo pronosticado por los mayas, que está datado en el 21 de diciembre de 2012.

“Los mayas tenían un concepto cíclico del tiempo, no se ocupaban del fin del mundo. Esa estela narra la vida y las batallas de un gobernante”, explicó el arqueólogo mexicano José Romero

La alarma social que ha provocado el supuesto fin del mundo ha llevado a organizaciones como la NASA a realizar constantes desmentidos

De entre las posibles catástrofes vaticinadas para el póximo viernes, 21, destacan el impacto de un meteorito o un planeta llamado Nibiru, una guerra nuclear, la explosión de una estrella gigante, una pandemia global, una reversión de los polos magnéticos terrestres y una erupción volcánica. Respecto a estas suposiciones, la NASA se ha visto obligada a realizar un vídeo en el que explica por qué no terminará el mundo -aunque inicialmente estaba pensado para ser emitido el día 22 de diciembre para explicar por qué no había terminado el mundo-, así como a realizar gran cantidad de desmentidos. En primer lugar, destaca la imposibilidad de chocar con un planeta de enormes dimensiones como Nibiru -un cuerpo celeste solo existente en la mitología babilónica-, pues de ser así este ya podría ser observado en el cielo desde cualquier lugar del mundo. Además, los riesgos de que un meteorito choque contra el Planeta se tienen cada día, pues miles de cuerpos descontrolados vagan por el Universo, aunque están controlados por esta organización espacial americana y, es más, el pasado 12 de diciembre -fecha pronosticada por otros tantos para el fin del mundo-, el asteroide Tutatis pasó a las 7.40 h (hora peninsular) a una distancia relativamente cerca de la Tierra sin producir daño alguno. Por lo que respecta a la reversión magnética, no han tratado los geólogos en desmentir que esto pueda ocurrir en una fecha determinada, si bien se ha dado en varias ocasiones en la existencia del Planeta, en ninguna estaba presente el ser humano y ninguna ha durado tan poco, puesto que es un cambio que bien puede durar siglos. Y, por último, el resto de causas no han sido desmentidas con gran esmero, puesto que son sucesos que bien pueden suceder en cualquier momento.

“Yo creo que si estuvieran aquí los mayas, morirían de risa y dirían: ‘pobres, no entendieron nada’”, comentó Víctor Torres Roldán, investigador independiente y autor de Ciudades Estelares

El calendario maya tiene una cuenta corta de tipo sagrado y otra civil y una cuenta larga | Fuente propia

El calendario maya tiene una cuenta corta de tipo sagrado y otra civil y una cuenta larga | Fuente propia

El calendario desarrollado por la civilización maya es, seguramente, el más complejo de todos los calendarios conocidos hasta la época.
Esta “proeza intelectual” del hombre maya calculaba los ciclos astronómicos con la finalidad de determinar futuros sucesos estelares y cósmicos, de modo que llegaron a calcular de manera precisa la trayectoria de varios cuerpos celestes, principalmente el Sol, la Luna y Venus.
Así pues, los grandes alcances manemáticos alcanzados les llevaron a desarrollar un sistema calendárico dividido en un grupo de ciclos superpuestos de diferentes duraciones y referencias; aunque destacan tres: la cuenta larga, el Tzolkin o calendario sagrado y el Haab o calendario civil.
Por lo que respecta a la cuenta larga, esta hace referencia al número de días transcurridos a partir del principio mítico de la Era Maya, datada en el 13 de agosto de 3113 a.C., de acuerdo a la correlación entre el calendario maya y el gregoriano -el que utilizamos en la actualidad-. Los encargados de establecer esta fecha fueron los mayistas Joseph T. Goodman, Miguel A. Martínez y Eric S. Thompson.
Según los estudios realizados, la cuenta larga se divide en cinco períodos de tiempo con un valor específivo: el Baktum (144.000 días), el Katun (7.200 días), el Tun (360 días), el Uinal (20 días) y el Kin (1 día), de modo que el punto inicial de la era maya se leería 13 Baktun, 0 Katun, 0 Tun, 0 Uinal, 0 Kin, o en su anotación simplificada 13.0.0.0.0.
Por otra parte, el Tzolkin era el calendario sagrado utilizado por los mayas en los rituales que constaba de 260 días, dados por la combinación de trece numerales y veinte nombres de días. Este ciclo no fue utilizado por ninguna otra civilización y su origen y duración es comúnmente discutido entre los expertos.
Por último, el Haab o calendario civil consta de 365 días y también recibe el nombre de Año Vago, puesto que es seis horas más corto que el calendario solar utilizado en la actualidad en el mundo occidental. Este calendario civil está formado por dieciocho meses de veinte días cada uno y cinco días suplementarios al final de cada año, considerados vacíos y nefastos.
Uno de los hechos destacables de estos últimos dos calendarios es que, pese a ser independientes, corren simultáneamente como dos engranajes conectados, de tal manera que un solo día tiene un nombre diferente en cada ciclo y solo se repetirá pasados 52 años, momento en el que los mayas construían un nuevo edificio sagrado en la ciudad sobre el ya edificado.

Por otra parte, la cadena de televisión CNN ha desarrollado en su página web un apartado específico en el que explican todo cuanto se sabe de esta profecía, según las informaciones y estudios aportados por diferentes científicos, arqueólogos y antropólogos especializados en la cultura maya. Así pues, añaden un apartado en el que incluyen algunas razones para no creer en el “fin del mundo” o no, al menos, para este 21 de diciembre. Entre estas razones están los nueve libros conservados de Chilam Balam, en los que se marcan los calendarios, las profecías y la astronomía maya, que en ningún momento describen un fin del mundo, sino el nacimiento de un nuevo mundo fruto de una nueva ordenación de los elementos. Además, también nombran la susodicha estela 6 -nombrada al inicio de este artículo-, el exacto sistema de medida del tiempo maya, que nunca pronostica un fin; la existencia actual de pueblos maya, quienes explican que en el pasado hubo colapsos dentro de su civilización fruto de conflictos internos y que esta nunca se terminó, pese a la conquista europea; la continuación cíclica del calendario maya, cuyo final y ascensión a un nivel superior coincide con el fin del 20 baktum -y no del 13 como se dice-; la diversidad étnica y cultural dentro de la misma civilización maya; la inexistencia de un concepto en relación al fin, pues los mayas, como ya se ha nombrado, solo observaban un cosmos cambiante; la correspondencia de los pronósticos mayas como forma de conocer la voluntad de sus deidades, para cambiarla en beneficio de los humanos; la falta de bases científicas de este supuesto y el invento maya de la ciencia, basado en su cosmovisión planetaria y lunar.

Rodrigo Liendo: “Esa visión apocalíptica de la historia es algo que nos caracteriza a nosotros como occidentales, no es una filosofía de los mayas”

La salvación
Como dato esperanzador, destaca la existencia de ciertos puntos en el planeta a los que no afectará este “apocalipsis mundial”, destacando, por proximidad geográfica a España, la localidad de Bugarach.
Este pequeño pueblo de 179 habitantes está situado en el prepirineo francés, a 1200 metros de altitud, y, gracias a la composición geológica del Pic de Bugarach -lugrar sagrado para la supervivencia al apocalipsis-, brindará a quienes allí se encuentren el 21 de diciembre de una protección especial.
Hace unos días, el propio alcalde declaraba: ”Estábamos acostumbrados a recibir un tipo de turismo algo esotérico, que viene atraído por las leyendas que circulan en torno a Bugarach y deja en el monte toda clase de amuletos, piedras místicas y joyas; objetos que el ayuntamiento se ocupa de retirar regularmente para preservar el entorno natural. Pero no (…) tenemos medios para contener la avalancha”.
.Y es que en el informe anual de 2011 de la Misión Interministerial de Lucha contra las Sectas (Miviludes) ya se alertaba de la presencia de grupos mesiánicos en esta región prepirenaica. De hecho, Georges Fenech, su presidente, explicó que se detectaron seis asentamientos de la Escuela de Iluminación de Ramtha, una asociación fundada por la norteamericana J.Z. Knight para difundir las lecciones místicas de un guerrero lemuriano llamado Ramtha, que habría luchado hace 35.000 años contra los habitantes de la extinta Atlántida, llegando a descubrir el secreto de la inmortalidad.

Cuando una teoría apocalíptica fracasa, aparecen otras nuevas futuras teorías sin base científica que, hasta la actualidad, también han fracasado.
Así pues, los apocalípticos han de hacer frente a gran cantidad de hechos empíricos y contrateorías que contradicen sus supuestos catastróficos basados en una piedra cuya mala interpretación realizada en un libro publicado en 1975 ha desatado la creación de un sinfín de supuestos sobre un inminente fin del mundo y, con ello, un aumento de trastorno mentales, sufridos por aquellos quienes creen en el apocalipsis, fruto de la influencia de cualquier religión que lo contemple o, simplemente, de los rumores que alimentan esta supuesta profecía desmentida por gran cantidad expertos en el estudio de la civilización maya y el Universo, así como la NASA.
Mientras tanto, 3.5 millones de turistas visitan ya las ruinas mayas mexicanas.

La historia se repite
rueda calendarioAparte de la supuesta profecía maya, también ha habido multitud teorías del supuesto fin del mundo a lo largo de los siglos fruto de guerras o creencias religiosas.
De hecho, no son nuevas las creencias que indican que el fin del mundo vendrá de la mano el impacto de un meteorito, una guerra nuclear -teoría desarrollada a partir de la guerra fría-, lo que desarrollaría un “invierno nuclear”; la explosión de una estrella gigante; una pandemia global -como ocurrió otras veces con la peste o similares-; una erupción volcánica; tres días de oscuridad, lo que ocasionaría un invierno nuclear similar al de la guerra nuclear y que ha sido pronosticado para diferentes fechas ya pasadas -la última para el 11 de agosto de 1999, en relación a un eclipse de tres días que, obviamente, no ocurrió- y la profecía de nostradamus.

Más allá de 2012
Los últimos descubrimientos arqueológicos han llevado a los expertos hasta Palenque y Guatemala.
En el caso de Palenque, situado en el estado mexicano de Chiapas, se encontró un calendario cuyos pronósticos sobre el cosmos se alargaban hasta el 4772 D.C., otro de los motivos que ha llevado a desmentir el supuesto fin del mundo. Pero, sin embargo, el descubrimiento más reciente es el realizado en la ciudad-ruina de Xultún, una zona selvática guatemalteca, donde se encontraron en las paredes de una cabaña enterrada a un metro de profundidad durante siglos, todo tipo de pinturas que para nada hacen presagiar a los estudiosos un próximo fin del mundo. De hecho, se halló el calendario astronómico maya más antiguo encontrado hasta la época, en el que los cálculos se alargan hasta más allá del próximo 21 de diciembre.
Como hecho destacable, este calendario desmonta todos los anteriores al calcular diecisiete ciclos astronómicos, y no trece como el resto de calendarios mayas, lo que contradice el cálculo astronómico dentro de la propia civilización y desmonta, si cabe, la teoría fatalista supuesta para el final de decimotercer Baktum.
Tanto la buena conservación de los restos encontrados como las pautas marcadas por este nuevo calendario, cíclico como los anteriores, serán objeto de estudio en los póximos años.

Zona arqueológica de Chichen Itza (Yucatán, México) | Fuente propia

Zona arqueológica de Chichen Itza (Yucatán, México) | Fuente propia

La serpiente emplumada
Cada primavera e invierno, si bien en México no existen estas estaciones como tal, se produce un acontecimiento mágico en Chichen: la aparición de la serpiente emplumada.
Coincidiendo con los equinoccios de primavera e invierno, 21 de marzo y 21 de diciembre, respectivamente, el sol se pone de forma que deja ver en una de las laderas de la pirámide un halo de luz con final en una cabeza de una serpiente, tallada en pieda en la parte más baja de las escaleras de acceso al templo, y, en conjunto, una serpiente de cuerpo entero y con efectos de movimiento descendiente.

El pueblo colonizado
Con la llegada de los conquistadores europeos, principalmente, españoles, miles de pueblos pertenecientes a la civilización maya de los estados mexicanos de Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Chiapas y Tabasco, Belize y Guatemala fueron obligados a aceptar la religión católica y costumbres europeas.
Si bien no cambió el tipo de economía maya, puesto que, en aquella época, mayas y europeos sobrevivían principalmente a la agricultura, sí lo hicieron las rutas de comercio, que dejaron de tener como centro la antigua ciudad de Mérida -todavía existente en la península del Yucatán- y pasaron a ser Europa, aunque no fueron los mayas quienes lo decidieron: religión, costumbres y tradiciones fueron reemplazadas por las creencias e imposiciones de los colonizadores.
El aspecto a destacar de esta colonización es su carácter pacífico en sus inicios-que no se repitió en la conquista del resto de la actual república mexicana-, puesto que los mayas, que esperaban en esas fechas la llegada de un Dios, creyeron que era este quien llegaba por mar y no un colonizador cuya existencia se desconocía.

El pueblo maya nunca fue colonizado por los españoles, sino que desapareció siglos antes de su llegada

Este hecho podría ser destacable e interesante si no fuera por la inexistencia de la cultura maya como tal en aquella época, ya que, como pocos conocen, los mayas desaparecieron entre el 800 y el 1000 d.C. de forma inesperada y sin dejar rastro, lo que ha sido objeto de estudio -y más en meses anteriores a la supuesta desaparición de la civilización mundial presuntamente pronosticado por los mayas-.
Así pues, a quienes colonizaron los españoles en su llegada a América -confundida con las Indias-, fue a los descendientes de esta antigua y legendaria civilización.
Pese a estos apuntes, las ruinas mayas han sobrevivido al paso de los siglos hasta la actulidad. Chichen Itza, Palenque y Tikal son las ciudades más visitadas, en las que cenotes y juegos de pelota conviven con templos y otros restos arqueológicos rodeados de la frondosa selva tropical.

La puerta al inframundo
Los cenotes, cuevas inundadas de agua dulce, eran lugares sagrados para los mayas, al ser considerados una puerta al inframundo, motivo por el que arrojaban a estos a aquellos elegidos para ser sacrificados.
Estos elegidos, niños de entre seis y doce años, eran arrojados -algo drogados- con gran cantidad de joyas en su cuerpo con las que pretendían complacer los deseos de la deidad.

Un fin del mundo comercial
Con la supuesta profecía del fin del mundo, creyentes y curiosos se han lanzado a visitar aquellos lugares sagrados o cuna de la civilización maya, así como otros muchos aficionados a consumir cuántos libros y películas saquen relatando el apocalíptico fin.
Gracias al libro de Frank Waters, que vatició el apocalíptico fin a causa de la interpretación errónea -quien sabe si de forma voluntaria- de una piedra maya, el próximo 21 de diciembre los hoteles de las zonas mayas de México y Guatemala estarán más llenos que nunca: nadie quiere perderse el fin del mundo en la zona cuna de la civilización que “lo pronosticó”.
Las ciudades mayas de Chichen Izta (Yucatán, México) y Tikal (Guatemala) serán los principales centros visitados por los “turistas apocalípticos”, por lo que el Gobierno guatemalteco ha organizado un festival en el que, al contrario de lo que muchos pronostican, se celebrará el inicio de una nueva era maya, por lo que ha invitado a artistas tan conocidos como el cantante canadiense Neil Young, el compositor estadounidense Bruce Springsteen, el tenor español Plácido Domingo, el compositor inglés Elton John, el grupo de rock irlandés U2 y la banda de los hermanos Jackson.
Por otra parte, los más creyentes en este final humano y terrestre viajarán hasta la localidad francesa de Bugarach, ya en alerta ante la llegada masiva de turistas.
Vayan donde vayan, un rastro de dólares y euros caerán sobre los lugares visitados por los turistas, pese a vivir una dura época de crisis económica -si bien latinoamérica sufre una época expansiva-, lo que supondrá una ayuda para el comercio y el turismo local de los lugares “sagrados”.
Si bien desde hace años los constantes libros y películas lanzadas sobre los hechos apocalípticos que sucederán el próximo 21 de diciembre ya han ido haciéndose hueco en las casas y los deseos de los consumidores, consiguiendo grandes beneficios a la vez que daban pie al aumento de seguidores de estas teorías.
El gran provecho comercial que se le ha sacado y se le continúa sacando al supuesto fin del mundo ha llevado a que muchos se cuestionen si no será todo un simple invento del mercado para atraer a los consumidores hacia productos nuevos, así como, ya en estos meses previos, a la construcción de refugios, contratación de viajes y compra de productos milagros con el fin de intentar sobrevivir al apocalipsis mundial.
Otros tantos, sin embargo, opinan que el no fin es un intento de los gobiernos para tapar una realidad inminente. Y, así, escuchando y omitiendo al contrario, cada uno a su tema.

(Este artículo, ampliación de La profecía del fin del mundo, se publicó ayer en otro blog de la autora para la realización de un trabajo universitario para otra asignatura)

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Cada vez que publiquemos algo se te comunicará automáticamente.

Únete a otros 365 seguidores

Síguenos también en Instagram

Se ha producido un error al recuperar las imágenes de Instagram. Se volverá a intentar en unos minutos.

Archivos

A %d blogueros les gusta esto: