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El último suspiro de Pompeya

Ciudad de origen etrusco y con períodos de dominación osca, griega y etrusca, Pompeya fue establecida como colonia por Sila en el año 80 a.C. Fue construida junto al río Sarno, pero, a su vez, a unos nueve kilómetros de lo que los pompeyanos llamaban “montaña” –los romanos no sabían lo que era un volcán-, de unos 1.200 metros sobre el nivel del mar: el Vesubio, último volcán activo del continente europeo. Así pues, en la costa oeste del volcán se encontraba la ciudad de Herculano, que también se vería afectada por su erupción.

El 24 de agosto del año 79 d.C., cuando la ciudad todavía no había sido reconstruida totalmente tras los temblores del años 62 o 63 d.C, una espesa capa de materiales volcánicos y gases cubrió la ciudad, provocando la asfixia de aquellos habitantes que no habían podido huir.

Según algunos testimonios recogidos, del monte salió expulsado un chorro de gas, cenizas y piedras calientes a elevadas temperaturas, que llegó a 30 kilómetros de altura, cubriendo el cielo pompeyano y provocando la caída de numerosas piedras de diferentes tamaños. Aún cuando la tarde no había finalizado, Pompeya quedó enterrada bajo seies metros de piedra pómez y cenizas.

Ruinas de Pompeya con el Vesubio al fondo | historiageneral.com

Herculano, ciudad vecina, también se vio afectada por la erupción volcánica. En su caso, y en un primer momento, no fue cubierta por la capa de gases y piedras; sino que fue al anochecer cuando, a unos 50 km/h, una capa delava ardiente a 500ºC se desplomó por las laderas del volcán –lo que vaporizó los tejidos blandos al instante- y la sepultó a 15 metros de profundidad. Tras ella, un tsunami arrasaría la zona. Esto mismo ocurrió también en Pompeya con unas sietes horas, aproximadamente, de retraso; aunque esta ya había sufrido, además, lo descrito en los párrafos anteriores.

Es destacable, pues, que la erupción se produjo con cierta lentitud, lo que permitió que muchos ciudadanos huyeran; motivo por el que solo se han encontrado entre 20 y 30 esqueletos en Herculano y 2.000 en Pompeya, de los 20.000 ciudadanos que tenía la segunda, algunas por el impacto sobre ellas de las piedras; aunque, la mayoría, asfixiadas por los gases o las cenizas.

Gracias al testimonio de Pilnio, el Joven, quien describió el suceso en diversas cartas a Tácito -historiador romano-, se ha podido conocer con más detalle cómo sucedió y se desarrolló la erupción; así como también, gracias a Fiorelli, quien ya en tiempos actuales, rellenó de yeso los huecos que quedaban entre las cenizas que habían contenido cadáveres, con lo que formó una especie de moldes capaces de retratar cuáles eran las posturas corporales y las expresiones faciales –todas de terror y dolor- de estos ciudadanos momentos antes de fallecer.

Pasado un tiempo, el suelo se enfrió y algunos pompeyanos volvieron a su ciudad con la finalidad de rescatar cuánto pudieran de su hogar. Tras ellos, durante algunos siglos los saqueadores intentaron rescatar las obras de arte y joyas más preciadas de la ciudad, pero no fue hasta el siglo XVIII cuando comenzaron las verdaderas excavaciones que traerían de nuevo a la luz la desaparecida ciudad de Pompeya.Fruto de estas excavaciones, se descubrió un foro, diversos templos y monumentos públicos, así como las murallas que rodeaban la ciudad; dejándola visible en su totalidad, aunque todavía con zonas periféricas por explorar.

Ruinas de la ciudad tras la excavación | abc.es

Por lo que respecta a las viviendas, conovivían tanto pequeños habitajes, incluso construidos dentro de las montañas, con grandes villas. El modelo de casa pompeyana –mostrado por las lujosas villas, llenas de decoraciones con pinturas murales de las que se han podido extraer grandes concocimientos sobre la pintura mural romana- se caracteriza por un vestíbulo central (atrium) abierto a un peristilo o jardín.

Por último, la vida cotidiana de Pompeya estaba marcada por el circo, como se ha descubierto en las excavaciones al encontrarse numerosos carteles por toda la ciudad publicitanto los combates de gladiadores, combinados, a veces, con cacerías o luchas de hombres contra animales.

Grafito encontrado en una pared de la ciudad | guías-viajar.com

Entre las curiosidades, es la utilización del amoniaco de la orina para limpiar las togas, así como se han encontrado carteles en las paredes, a modo de grafito, contra quienes vivían en la casa en cuya pared se ha pintado, así como grafitos sobre sexo en los lugares en que practicaban relaciones sexuales. Todos estos hallazgos han permitido construir la idea de cómo era la ciudad en vida y cómo eran sus habitantes hasta que, en aquel trágico día, una oleada de lava la sepultó.

  • Fuentes:
  1. CORNELL, Tim; MATTHEWS, John. “La vida urbana de Pompeya”. En: CORNELL, Tim; MATTHEWS, John. Roma: Legado de un imperio. Madrid: Folio S.A. Ediciones del Prado, 1992. p. 86-87.
  2. DUBOIS, Claude et alii. “Pompeya”. En DUBOIS, Claude et alii. Gran Larousse Universal, 1983. p10177-10178. España: Paza&Janes.
  3. Pompeya: La ciudad romana tapada en cenizas por el volcán Vesubio.
  4. Pompeya: La vida junto al Vesubio.
  5. El arte de Pompeya.
  6. Reportaje: alucinando en Pompeya.
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